Enrique Bustamante es miembro del Consejo Editorial de la Revista Texturas.
En primer lugar, el Gobierno de Rajoy suprimió el Ministerio de Cultura rebajándolo a la categoría de Secretaría de Estado. En cuanto al gasto estatal, los presupuestos oficiales desde 2009 muestran recortes sucesivos anuales hasta 2014 (desde los 1.284 a los 716,40 millones de euros) que acumulan una pérdida del 44,21% en cinco años. Aunque los presupuestos de los dos últimos ejercicios, casualmente electorales, ofrecen incrementos, el recorte de esas partidas seguiría siendo de un 37,42% en los siete años transcurridos desde el estallido de la crisis.
El Gobierno de Rajoy contribuyó asimismo a hundir la demanda cultural cuando, en Septiembre de 2012, el IVA de la mayor parte de las actividades culturales pasó a ser uno de los más altos de toda Europa (del 8 al 21 %), acabando con el llamado IVA cultural reducido, con la única salvedad de la prensa escrita y el libro en papel. Y este coste añadido tendió a repercutir inmediatamente en los precios , aumentando la retracción de la demanda y restándose de la facturación de las empresas. Por su parte, las promesas de una nueva ley de mecenazgo que incentivara la inversión privada en la cultura quedaron incumplidas.
