Yánover, el librero establecido. César Romero

En la añorada librería Rialto, que se ubicaba en la sevillana plaza del mismo nombre, aunque el callejero la llame Jerónimo Hernández, la librera Belén Rubiano regalaba con cada compra un punto de lectura color hueso que recogía, en una grata tinta verde, el siguiente texto: «Tengo que rendir un digno y justo homenaje. Lo […]